POPIN TZIJ RECH MAYAB’ AJPOPAB’
(Guatemala, México, Honduras, Belice)
Como delegados de los consejos de autoridades ancestrales indígenas de los territorios del MAYAB´, unimos nuestras voces para hacer presencia en el Foro Social de las Américas y a los pueblos del mundo, puesto que las luchas que libramos, las realizamos para reafirmar nuestro derecho a la libre determinación y al ejercicio de soberanía, ante la imposición y los despojos que venimos enfrentando desde los tiempo de la invasión española. Despojos que ahora llegan hasta sus últimas consecuencias, con la invasión de las empresas transnacionales y sus socios nacionales, arrebatándonos los territorios que históricamente hemos cuidado, conviviendo con la Madre Naturaleza, que nos ha dado identidad y cultura.
Estamos ante la instalación de otro sistema colonial trasnacional, con gobiernos y leyes que les favorecen y hasta con la persistencia de mafias internacionales del crimen organizado que infiltran y corrompen todo, sembrando la inseguridad total en nuestras comunidades lo que a la vez les sirve de justificación para mantener la amenaza de fuerzas militares trasnacionales, que persiguen en nuestros países, según ellos, el narcotráfico, el cual no controlan, ni castigan en sus propios países.
Para nosotros los pueblos indígenas, el territorio es sagrado, es un todo, que abarca la vida de nuestra madre naturaleza, la vida de los seres humanos y sus relaciones la vida comunitaria y de las familias, las formas de educación, sus autoridades y sus formas de organización, su cultura y espiritualidad. Los territorios y todos nosotros somos naturaleza.
Despojarnos nuevamente de nuestros territorios, con sus tierras, sus animales, el agua, sus montañas, sus bosques, es despojarnos nuevamente de la vida. Destruir la madre naturaleza, contaminar el medio ambiente es destruir la esperanza de vida para varias generaciones y para el planeta. Es atentar contra la madre naturaleza, sus hijos, el universo, el cosmos.
Nosotros como pueblos y autoridades ancestrales indígenas tenemos el deber de defender la vida, de defender a la madre naturaleza, de defender nuestros territorios y para ello tenemos valores que nos enlazan con nuestras raíces y con la sabiduría de nuestros abuelos y abuelas. Estamos recuperando lo que el sistema colonial ha intentado destruir , lo que los abuelos y abuelas dejaron guardados en nuestras mentes y corazones cuando llegaron las invasiones que destruyen todo.
Nosotros como pueblos y autoridades ancestrales indígenas estamos dialogando, comunicándonos y rescatando todo el cosmocimiento, el saber cósmico, en nuestras comunidades, con otras comunidades y con otros pueblos del Mayab´. Estamos buscando la unidad de la diversidad porque la estrategia de los invasores es dividirnos para que perdamos la fuerza, la unidad y la sabiduría heredara de los abuelos y abuelas.
Recuperamos los grandes conocimientos, el agradecimiento, el respeto, la atención a los mensajes y el ofrendar a las energías del Universo. Las enseñanzas y la vivencia de los elementos, fuego, tierra, aire, agua, que hacen posible la vida en equilibrio. Recuperamos y recreamos nuestra cosmovisión y la inculcamos en nuestros hijos, la comunicamos al mundo para que se restablezca la armonía y el equilibrio, procurando los nuevos tiempos que nos espera al final del actual Oxlajuj Baktun.
Asumimos nuestra responsabilidad como Autoridades ancestrales indígenas y como Pueblos indígenas, dando ejemplo, orientando y dando a conocer las normas que nos ayudan a vivir, uniéndonos y organizándonos para resistir, para valorar y usar lo nuestro y no depender del consumismo, para intercambiar nuestras experiencias, eliminar las fronteras físicas que dividen al territorio del Mayab´al que todos y todas pertenecemos. Valoramos y respetamos la diversidad, generando nuestras propias organizaciones y la inclusión total, para contrarrestar las ideologías que penetran nuestras mentes y endurecen nuestros corazones.
Con la revalorización de nuestras Autoridades Ancestrales tratamos de profundizar y ampliar nuestro sentido de la justicia y su administración, que sea operante en todos los sentidos y ámbitos, aplicando la reparación del daño, la reeducación a través del pixab (consejo), sin alimentar la degeneración moral y espiritual que implica el sistema de justicia y sistema carcelario que impone el sistema estatal colonial. Vemos que el sistema judicial oficial, las policías y los encargados del orden, al convertirse en instrumento de dominación de los poderosos, se han debilitado y corrompido, haciéndose incapaces de hacer justicia. Por ello defendemos la legitimidad de nuestras autoridades ancestrales, nacida de la misma fuerza de las comunidades, ya que en ellas permanece una justicia transparente.
La administración de justicia comunitaria, busca restablecer el equilibrio, la armonía y las relaciones entre personas, relaciones familiares, relaciones comunitarias e intercomunitarias, sin hacerles medios de enriquecimiento de parte de abogados y jueces que alargan los procesos y las investigaciones en el sistema estatal colonial. La justicia que ejercemos y administramos las autoridades es por servicio, con honor, dignidad y sin cobrar emolumento alguno.
No obstante que como Pueblos Indígenas y como Autoridades Ancestrales buscamos el equilibrio y la armonía en todo, seguimos siendo explotados, excluidos y discriminados, sin posibilidades de acceso a los medios de producción y hasta impedidos de aprovechar los alimentos que nos ofrece la Madre Naturaleza a la que los que detentan el poder la han convertido en propiedad privada o en área protegida; pero protegida para entregarla a los intereses privados y trasnacionales. Como consecuencia de todo esto, somos los Pueblos Indígenas quienes tenemos los más altos índices de pobreza, de desnutrición y de muerte. En los organismos internacionales y en los gobiernos se habla de nuestros derechos, pero sólo de los derechos culturales, sin reconocer nuestros derechos económicos, políticos y sociales. Se incluye a indígenas en los puestos de gobierno, sin delegarles poder y hacen más con intenciones de captación, que de consideración y respeto a los Pueblos Indígenas.
Frente a todo esto vamos a dejar nuestro Pixab o Consejo a la humanidad, para que la vida florezca:
Que como herederos del patrimonio natural y cultural de nuestros abuelos y abuelas, y por la voluntad del Ajaw, tenemos el derecho histórico a la libre determinación como Pueblos Indígenas, el cual debe ser respetado sin intervenciones de los gobiernos nacionales ni extranjeros, especialmente de los que como Estados Unidos, tienen una tradición intervencionista.
Nos ampara nuestra historia y nuestra palabra, por ello es fundamental el respeto a nuestras formas propias de organización social en la estructura y funcionamiento de los territorios que históricamente nos perteneces y que han sido la fuente de nuestra existencia, como en los casos de los territorios organizados por usos y costumbres establecidos en otros países. Que no se continúe con la criminalización de la lucha social.
Reafirmamos la legitimidad de nuestras Autoridades Ancestrales y las formas comunitarias de administración de justicia y seguridad, así como nuestro derecho a ser resarcidos por los daños que nos han causado los estados coloniales, reparación de la deuda histórica para el restablecimiento del equilibrio y la armonía, que contribuyan a sentar las bases del pluralismo jurídico.
Que se respete y se de valor vinculante al derecho de consulta de nuestros pueblos, en relación a cualquier proyecto o proceso que afecte a nuestras comunidades y nuestros territorios, especialmente, en los casos de concesiones mineros, petroleras, turísticas, hidroeléctricas, monocultivos y detener el desalojo de comunidades.
Que la función policial en nuestras comunidades y municipios sea ejercida por personas originarias de las mismas comunidades, sujetas al consejo y control de las autoridades ancestrales o se deje como función de los alguaciles dentro del sistema indígena.
Que se respete la sabiduría de nuestros pueblos sobre la relación con la tierra, el bosque y el agua, que tengamos acceso a los medios para la producción agrícola de nuestras comunidades, especialmente como se hace con los agricultores de los países con los cuales se han celebrado o se están celebrando tratados de libre comercio o acuerdos de asociación. Con justicia y equidad, nuestros pueblos podrán aprovisionar su seguridad y soberanía alimentaria sin necesidad de regalos ni intromisión de productos de otros países o economías.
Es necesario aplicar los convenios internacionales, para proteger nuestros territorios de la invasión de trangénicos, impidiendo el robo, la contaminación de nuestras semillas originarias y productos, especialmente de nuestro sagrado maíz, cuya degeneración le llevaría a perder su corazón.
Prioritariamente se debe garantizar la seguridad y soberanía alimentaria de los pueblos, impidiendo la utilización de los granos y productos agrícolas para la producción de combustibles y la apropiación de la memoria genética.
Los Lugares Sagrados Mayas son patrimonio de los Pueblos Indígenas, por los tanto debe garantizarse su libre acceso a los mismos bajo el cuidado y protección de las comunidades y sus Ajq´ijab´, estableciéndose leyes para que los miembros de otras religiones y público en general les brinden el respeto que los mismos merecen.
Que se incluya en las constituciones de los diferentes estados, la valoración y consideración de la espiritualidad de los pueblos indígenas, así como el respeto a la misma, dentro del derecho a la libertad de credo y la multiculturalidad.